como trabajar inteligencia emocional

¿Cómo trabajar la inteligencia emocional?

Los niños no recuerdan lo que tratas de enseñarles. Se acuerdan de lo que eres.

La inteligencia emocional es una de las claves de la felicidad y el éxito.

Desde que Daniel Goleman publicara su famoso libro Inteligencia Emocional en los años 90, un absoluto bestseller dentro del género de la psicología y la autoayuda, el término no ha dejado de estar de moda.

La inteligencia emocional se define como “la capacidad de percibir, valorar y expresar emociones con precisión; la capacidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan el pensamiento; la capacidad de comprender las emociones y el conocimiento emocional, y la capacidad de regular las emociones para promover el crecimiento emocional e intelectual.

Sin embargo, la inteligencia emocional no solo es crucial para la felicidad y el crecimiento personal.

En medicina cada vez sabemos más acerca del impacto de las emociones sobre la salud y el envejecimiento.

Porque la mala gestión de las emociones desde la infancia puede incrementar el estrés oxidativo y los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Y cuando los niveles de cortisol son altos de forma crónica, incrementa el riesgo de muchas enfermedades como depresión, infarto, cáncer o demencia.

Sin embargo, es posible prevenirlo.

De la misma forma que una dieta sin tantos azúcares ni procesados previene la depresión, el cáncer o el envejecimiento, la inteligencia emocional permite evitar el efecto tóxico de las emociones sobre nuestro organismo cuando estas se disparan y no resultan adaptativas.

Y de la misma forma que una dieta rica en fruta, vegetales y omega-3 previene enfermedades, imagina que la inteligencia emocional también tiene ese mismo efecto antioxidante.

Porque una buena inteligencia emocional permite afrontar mejor el estrés diario y los problemas que tiene la vida, ya desde que son niños.

Nos ayuda a tener una relación de pareja más satisfactoria, mejores amistades y a evitar quemarnos (burnout) en el trabajo.

Y nos permite cuidar nuestras relaciones de la oxidación que viene con el paso del tiempo o el roce diario.

Por eso, este artículo no solo te enseñará a desarrollar la inteligencia emocional en tus hijos.

Te ayudará a desarrollar tu propia inteligencia emocional. Porque de esa forma, tus hijos aprenderán de tu ejemplo y les enseñarás casi sin esfuerzo.

Algo que mejorará tu propia salud y felicidad, además de la de tus hijos.

Qué encontrarás en este artículo…

– ¿Puedo trabajar la inteligencia emocional con mis hijos?

– Actividades de inteligencia emocional recomendadas

– Cómo puedo ayudarte a trabajar la inteligencia emocional

¿Puedo trabajar la inteligencia emocional con mis hijos?

actividad inteligencia emocional

Si eres madre o padre es probable que te hagas las siguientes preguntas:

¿Puedo trabajar la inteligencia emocional con mis hijos? ¿Desde qué edad puedo empezar a desarrollar la inteligencia emocional de mis hijos? ¿Cómo trabajar la inteligencia emocional cuando son niños? ¿Cómo trabajar la inteligencia emocional cuando son adolescentes? ¿Es posible seguir trabajando su inteligencia emocional cuando ya sean adultos jóvenes?

La respuesta es sí a todo.

Puedes desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos a cualquier edad, desde que son muy muy pequeños, incluso bebés, hasta que son adultos a punto de independizarse.

El trabajo de la inteligencia emocional debe empezar en casa, dentro de la familia. Porque es el lugar más importante donde se imparten valores y se sientan las bases del cariño, la empatía o el respeto.

Las clases de inteligencia emocional en centros educativos pueden ayudar a que tus hijos aprendan a reconocer y gestionar las emociones mejor.

Pero no sustituyen el trabajo en casa ni son la pieza clave.

¿Debería entonces acudir a tu consulta o a la de un psicólogo? ¿Es mejor que la inteligencia emocional la trabaje un profesional como tú, Gregorio?

Acudir a consulta con un especialista en salud mental infantil, ya sea psicólogo o médico psiquiatra como es mi caso, puede ser necesario a veces.

Sobre todo, cuando tu hijo o hija tiene baja autoestima, muchas dificultades para manejar las emociones, respetar las normas o relacionarse con los demás. Lo veremos al final del artículo, donde te explico cuándo pedir ayuda.

Sin embargo, lo más importante es que en casa construyáis una cultura de atención a las emociones y al trabajo de la inteligencia emocional.

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional de los hijos según la edad?

Sigue leyendo, porque a continuación te dejo las mejores pautas que empleo en consulta y en las formaciones que imparto sobre inteligencia emocional.

El trabajo de la inteligencia emocional empieza en casa, dentro de la familia. Porque es el lugar más importante para tus hijos y la verdadera escuela de la vida, donde aprenden lo que es ser queridos, respetados y valorados. Donde todas las emociones tienen cabida y es necesario aprender poco a poco a canalizarlas y gestionarlas. Para que la convivencia en casa sea buena, evitar discusiones y que la relación entre vosotros no se desgaste.

Actividades de inteligencia emocional recomendadas

como trabajar la inteligencia emocional

En este primer artículo, veremos las características que debemos tener en cuenta en toda actividad de inteligencia emocional.

Y en siguientes artículos, ejemplos de actividades y dinámicas según la edad, tanto para trabajar en casa como en clase, si eres profesora o educador.

¿Qué características debes tener en cuenta?

Es importante que cualquier actividad de inteligencia emocional cuente con un espacio para el trabajo individual y otro grupal.

Porque si solo trabajamos las emociones de forma individual, perderemos la oportunidad de que niños y jóvenes aprendan a manejarlas cuando están en grupo y con otras personas, que será la mayor parte del tiempo y de su vida.

Sin embargo, siempre suelo advertir del riesgo de trabajar la inteligencia emocional o la autoestima solo en formato grupal. Como en clase o en talleres.

Porque niños y jóvenes necesitan un espacio individual donde podamos ayudarles a parar, reflexionar, asimilar y coger fuerzas para seguir aprendiendo.

Sobre todo, cuando tienen más dificultades como baja autoestima, impulsividad o intolerancia a la frustración.

Algo muy frecuente, por ejemplo, en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o cuando tienen problemas con las pantallas.

Por eso, en familia el trabajo de la autoestima tiene que ser tanto a nivel de la propia familia o los hermanos (grupo), como con cada hijo o hija (individuo) por separado, buscando algún momento en casa.

Al igual que en clase. Debe haber un espacio para actividades grupales como talleres, actividades de ocio y deporte, además de espacio para hablar y atender a aquellos alumnos con más dificultades.

¿Qué formato debería tener? Esto depende de la edad. Pueden ser juegos, dinámicas o deportes en niños. Y también talleres en adolescentes.

Tienes actividades para trabajar la inteligencia emocional en bebés, niños y adolescentes en los siguientes artículos de esta serie sobre inteligencia emocional. Te invito a leerlos y emplear las ideas y pautas que tienen.

¿Cuál es la clave en cualquier actividad para desarrollar la inteligencia emocional? Que como adulto, seas el mejor ejemplo a seguir.

Recuerda la frase célebre con la que empezábamos el artículo: “Los niños no recuerdan lo que tratas de enseñarles. Se acuerdan de lo que eres”.

Si no eres capaz de manejar tus propias emociones en casa, en clase o en un taller sobre inteligencia emocional, es difícil que puedas enseñarlo a los más peques o a los jóvenes.

Por eso, más adelante te doy pautas para trabajar tu propia inteligencia emocional.

La más importante de todas es esta: siempre que pierdas el control, pide disculpas, responsabilízate de lo ocurrido y de repararlo.

De esta forma, enseñarás a tus hijos o alumnos algunas de las claves de la inteligencia emocional que es necesario trabajar:

1)Aprender a aceptar y reconocer las propias emociones, en lugar de negarlas.

2) Dar las gracias a las emociones y no rechazarlas ni tenerles miedo.

Las emociones son necesarias para la supervivencia. El miedo nos protege de los peligros, la tristeza nos ayuda a reparar nuestros errores y recibir apoyo cuando estamos mal.

Y la rabia nos da la energía necesaria para dar el paso, dejar atrás relaciones, trabajos o hábitos tóxicos y hacer cambios que son necesarios para que volvamos a sentirnos bien, sanos y felices.

¡Las emociones son el motor de todo! De la vida, del amor y del cambio.

3) Aprender a diferenciarlas y ponerles el nombre adecuado. No es lo mismo miedo que rabia. Ni odio que frustración.

Los niños, adolescentes y en general los adultos no sabemos identificar bien el miedo o la frustración y a todo lo llamamos “estoy mal” o “enfadado”. Esto denota una baja inteligencia emocional y te deja a ti o a tus hijos en una posición de inferioridad respecto de las emociones, que acaban tomando el control y empeorando todavía más las cosas…

Detrás de nuestros enfados muchas veces hay miedo: al rechazo, al abandono, a que nos pasen por encima, a que no nos traten de forma justa…

O expectativas que acaban en frustración: con la pareja, con los hijos, con el jefe o jefa, con los amigos… Lo veremos más adelante.

4) Responsabilizarse de las propias emociones y de su gestión. Una cosa es no culparnos por lo que sentimos, porque no es nuestra culpa. Y otra es proyectarla en los demás. Porque los demás tampoco tienen la culpa de cómo nos sentimos y esto además suele empeorar las cosas.

Asumir la responsabilidad de cómo nos sentimos es uno de los pasos más difíciles. Pero para gestionar bien las emociones y adquirir maestría en la inteligencia emocional, el paso clave es responsabilizarse como forma de tomar el control, pedir perdón o poner límites cuando toque. Sobre todo, a los hijos.

5) Identificar y aceptar que hay situaciones y contextos en los que es difícil manejar las emociones. Por lo que hay que evitar dichas situaciones de antemano, en lugar de seguir tropezando en la misma piedra.

Un ejemplo típico son las discusiones con la pareja o los hijos de noche. Tanto tú como tu pareja estáis cansados, al igual que vuestros hijos. Y fruto de ese cansancio y la necesidad de tener un rato libre, al final acabáis discutiendo por cualquier cosa.

 

6) Aprender a poner límites de forma asertiva. Otro de los pasos clave para desarrollar en cualquier actividad de trabajo de la inteligencia emocional.

Porque a la mayoría de nosotros nos cuesta poner límites. Y cuando lo hacemos, lo hacemos a gritos, en caliente, con prisas y todo se pone más negro…

¿Cómo aprender a poner límites de forma asertiva? Se trata de un desafío tan grande y algo que nos cuesta tanto que, para poder enseñarlo a tus hijos o alumnos, es importante que primero aprendas y practiques algunas técnicas. En este artículo te explico Las 7 claves para poner límites de forma asertiva.

Cómo puedo ayudarte a trabajar la inteligencia emocional

Como habrás podido comprobar a lo largo de todo el artículo y si has leído los otros de la serie sobre cómo desarrollar la inteligencia emocional en bebés, niños y adolescentes, para que puedas desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos es esencial que primero aprendas a:

  • Identificar y aceptar tus propias emociones
  • Responsabilizarte de tus emociones como forma de tomar el control. Porque perderlo es algo que te situará a merced de tus emociones y te alejará de los objetivos que quieres conseguir
  • Gestionar y canalizar mejor tus emociones. Sobre todo, el miedo, la frustración y la rabia.
  • Aprender a poner límites de forma asertiva
  • Aprender a pedir perdón y disculparte cuando sea necesario
  • Prevenir, identificando las situaciones y contextos en los que es más probable que te cueste manejar las emociones, para instalar muros o quitamiedos que os protejan a ti y a los demás de los desbordamientos
  • Tomar consciencia de que muchos de los problemas que tenemos son por exceso de expectativas. Aunque suene extraño.

Cuando me refiero a exceso de expectativas no quiero decir expectativas como la de ser millonarios o tener el cuerpo de una actriz famosa. Me refiero a expectativas más cotidianas y diarias que nos hacen frustrarnos continuamente. Como en el trabajo, con la pareja o con los hijos.

Con esto, no quiero transmitirte que manejar las emociones sea algo fácil. A todos nos cuesta.

Quiero transmitirte que para desarrollar la inteligencia emocional de los hijos es necesario que primero trates de desarrollar la tuya.

Porque como decíamos al inicio del artículo, si desarrollas tu inteligencia emocional, no solo tus hijos aprenderán de tu ejemplo y casi sin esfuerzo.

Mejorará tu propia salud y felicidad, tu relación de pareja, en el trabajo o con tu familia.

Por eso, en los últimos años he impartido cursos a nivel online o presencial en centros educativos, asociaciones y ayuntamientos para resolver las dudas de padres y profesores preocupados por este tema.

actividad de inteligencia emocional

En estos cursos dirigidos tanto a jóvenes como a adultos os ayudo a:

  • Desarrollar vuestra inteligencia emocional
  • Mejorar vuestra autoestima
  • Aprender a poner límites de forma asertiva y a decir que NO (a casi todo)
  • Que logréis alcanzar todo vuestro potencial. Tanto a nivel laboral como personal.

Si quieres apuntarte a la próxima formación online sobre inteligencia emocional o quieres que imparta una formación en el centro educativo de tus hijos, escríbeme https://growfulness.com/contacto/

¿Cuándo buscar ayuda?

Si tu hijo/a tiene muchas dificultades para gestionar sus emociones, tiene impulsividad, malas reacciones o le cuesta relacionarse y no sabes si puede ocurrirle algo, te recomiendo que busques ayuda especializada.

Es esencial que primero realicemos una evaluación médica y psicológica, para descartar cuadros muy frecuentes como el TDAH, ansiedad, problemas con el aprendizaje o problemas con las nuevas tecnologías.

Por favor, quiero solicitar una consulta con tu equipo.

Si quieres saber más…

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